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miércoles, 3 de julio de 2013

KARIN. CAP 1, LA FUGA.

¡¡y que es esto de karin!! Pues un libro. Tengo bastantes pero este lo estoy haciendo AHORA. Quizás suba también el de Marcos, que casi lo tengo acabado. ¿Seguiré con él? Eso espero. 
Pero bueno, empecemos con Karin!!!

 
KARIN


Karin. Una niña de trece años harta de su vida. Vive con sus horribles padres, que la tratan fatal y pasan de ella y encima, no la dejan hacer nada. Un día decide que esto debe acabar, y junto a sus amigas Klette y Hoon, se escapan e inician su nueva vida. Pero las cosas no van a ser tan fáciles como pensaban para ellas... 

 
CAPÍTULO 1: LA FUGA

Sin comida. Sin ropa que llevarme. Sin ningún objeto útil que poder llevarme, pues mi habitación estaba prácticamente vacía. Sin lo que una persona en su sano juicio llamaría “plan”. Entonces, ¿cómo demonios me iba a escapar de casa?
¿Escaparse de casa? Sí. Tengo motivos...
Bueno, para empezar, me llamo Karin, y tengo trece años. Vivo con mis padres en Kensterney, una pequeña ciudad donde nunca hay nada que hacer. Voy al colegio, tengo dos mejores amigas, Klette y Hoon. Nombres raros, ¿verdad? Bueno, Karin tampoco es para tirar cohetes.
A simple vista parece una vida muy normal. ¿Por qué quiero escaparme de casa? Pues hay una razón: mis padres. 
 
 

 Mis padres nunca han querido tenerme. Ya... sabes a lo que me refiero, ¿no? Un mal principio. Esto les fastidió enormemente pues tendrían que cargar conmigo durante años y años. Por eso nunca me han querido. A excepción de mis únicas amigas Klette y Hoon, nunca nadie me ha querido. Su trato conmigo es increíblemente frío, como si hablaran con un desconocido, en vez de con su hija. Siempre se encierran en el sótano y se pasan ahí todo el día, como si no hubiese nadie más viviendo en la casa. Me pregunto qué harán allá abajo. Solo salen para darme la comida y despertarme para ir al colegio. Si no tuviese a mis dos amigos, mi vida sería de suicidio, porque mis padres nunca me dejan hacer nada. Nunca salgo con mis amigas, y creo que con trece años ya es edad más que suficiente. Cualquier proposición para divertime es un NO rotundo. Y me exigen unas notas brillantes, y yo no es que estudie demasiado. Además, si les falto el respeto, me sueltan una bofetada. Por eso mi trato con ellos se limita al “buenos días” y al “buenas noches”. No, no me caen nada bien. 
 ASI SON MIS PADRES. SIEMPRE DE FIESTA
 
Ya estoy harta de vivir en estas condiciones. He decidido escaparme. Y no volveré jamás. Pero, ¿cómo? Mis padres no me dejan atacar a la nevera y nunca me han regalado nada... Bueno, les pediré ayuda a Klette y a Hoon.
Me dirijo con sigilo al salón y marco el número de Klette.
  • ¿Mmmm?
  • Hola, Klette.
  • ¿A qué viene llamarme a estas horas? ¿Estás troná, tía?
  • Necesito ayuda.
  • ¿Qué passa ahora, plasta? –me espetó Klette, que cuando tiene sueño no hay quien la aguante. Realmente, en ningún momento.
  • Yo... me voy a escapar.
  • ¡Bah! Eso nunca funciona.
  • ¿Cómo que no?
  • Un día vi por la tele que una tía se escapó de casa y aunque se fue a otra ciudad y se escondió en casa de una amiga, la pescaron, ¿saes? Y no te digo ese chico que en su intento de fuga se partió la crisma.
  • Pero yo no tengo por qué ser así. Mis padres no se darán cuenta ni de que me voy.
  • La poli te pillará. Y la cacho bronca que tus padres te echarán será para mear y no echar gota.
  • Klette...
  • Que no, ¿okey?
Y me colgó sin más. Enfadada, llamé a Hoon esperanzada. Ella solía estudiar hasta tarde y quizás no la pillaba tan malhumorada.
  • ¡Hoon!
  • ¿Qué pasa, Karin?
  • Necesito tu ayuda.
  • Dime.
  • Me voy a escapar de casa...
  • ¡A escaparte de casa! ¿Y adónde vas a ir?
  • Me esconderé y tú y Klette me ayudaréis... Anda...
  • Lo siento, Karin. Ahora mismo tengo muchas cosas que hacer. Hay un examen el jueves y tengo que sabérmelo.
  • Pero, Hoon.
  • Adiós.
Y me colgó. Resoplé frustrada y me incorporé. ¡Qué amigas! Pues me iba a escapar, ¡sin la ayuda de nadie! Y verían ellas lo bien que me iba a ir.
Me dirigí a la despensa y cogí un poco de mantequilla, zumo, leche y una salchicha. Nunca había demasiados manjares en la despensa de mis padres... Con ese botín y con unas galletas que cogí, me fui a mi habitación y la metí estratégicamente en una chaqueta vieja que me sirvió de hato. También me llevé un vestido viejo y algo de ropa que metí en una bolsa del supermercado roída. Me miré al espejo de mi cuarto y pensé... ¡Parezco una mendiga!
  • Pues claro. Ahora soy vagabunda. Pero será divertido. Una vida sin padres... Sin mis padres. Correré un montón de aventuras. Incluso conseguir comida será una hazaña y habrá riesgo. A lo mejor hasta me persigue la poli. Jejeje.
Eso me decía yo...
Pero necesitaba algo más. Fui al salón y allí estaba. El móvil de mamá. Era antiguo pero me servía para hacer llamadas. ¡Y el cargador! Con eso llamaría a Hoon y a Klette. Intenté buscar algo de dinero pero fue inútil. Como comprenderá todo el mundo mis padres no iban a dejar 500 pavos así como así encima de la mesa. Pero mis ahorros de toda la vida eran 23 euros. No estaba mal...
Luego me acordé de los vándalos de la calle. 
    
En mi nueva y trepidante vida de peligros a lo mejor me topaba con más de algún loco de la calle. En mi dura vida iba a necesitar armas. Fui a la cocina y esta vez sí logré mi objetivo. Cogí dos enormes cuchillos de cocina casi tan largos como mi brazo. 
  


Mi padre era un poco psicópata y sentía una gran pasión a las armas de todo tipo, cuchillos gigantescos, pistolas, escopetas, metralletas. Tenía una colección secreta con todo tipo de armas. Me pregunto de dónde las sacaría. Pero... aunque había oído hablar a mi padre de sus armas, jamás me había dicho dónde se encontraban. Necesitaba algo más que un cuchillo. De todos modos seguía siendo una niña indefensa a merced de unos malvados depravados de la calle.
Busqué por toda la casa sin cesar y me dejé caer rendida en la alfombra del salón. Al caer me hice muchísimo daño.
  • ¡Ay! Pero, ¿qué es esto? – me dije.
Era como una especie de saliente metálico debajo de la alfombra. Emocionada, la levanté, y... ¿qué vi? ¡Una trampilla! ¿Adónde dirigiría? Cuando la vi, vi que no dirigía a ningún sitio. Apenas era profunda pero en su interior había una llave. ¡Claro! La llave de la puerta donde se encontraban las armas de mi padre. Puertas, puertas... pensé. ¿Dónde demonios había puertas en mi casa! Entonces me acordé. De esa puerta. Estaba en el sótano. Muchas veces había preguntado hacia dónde daba esa misteriosa puerta. Mis padres, molestos, siempre contestaban que no iba a ningún lado, que detrás de ella había una pared. Entonces pensé que quizás... me habían mentido.
  • Ya sé lo que hacer. Cuando estén durmiendo, iré con una linterna abajo y abriré la puerta. Cogeré una pistola rápidamente y me daré la fuga.
Esperé pacientemente al anochecer, y cuando mis horribles padres se fueron a dormir, entré sigilosamente en el sótano. Estar allí era perversamente emocionante para mí. Siempre me prohibían entrar. Creo que solo entré en esa habitación unas 10 veces no más. Era la habitación de mis padres. Allí se pasaban la vida juntos. Hacía meses que no entraba. Pero también por otro lado era peligroso. Si me pillaban con una pistola... Adiós mi nueva vida de vagabundo. Me lo jugaba todo, pero la ventaja era que con unas buenas armas sería invencible.

Avancé con sigilo dentro de la estancia. Estaban los dos profundamente dormidos. Di mi primer paso. Crrrrrrrrrrrrrrjjjjjjjjjjrrrrrrrrrrrrr

  • ¡Madre de Dios! ¡Qué maldito ruido! –pensé.
Con solo un paso había hecho un ruido tremendo. Oí como mis padres se revolcaban en la cama, pero no despertaron.
Otro paso. Crrrrrrrrrrrrrrjjjjjjjjjjrrrrrrrrrrrrr
Con sigiloooo.... Crrrrrrrrrrrrrrjjjjjjjjjjrrrrrrrrrrrrr
Ya llegamos, vengaa... Crrrrrrrrrrrrrrjjjjjjjjjjrrrrrrrrrrrrr
Más sigilosamente, solo... crrrrrrrrrrrrrraaaaaaashhhhcatamchimpumplasssshhhh!!! 


  • ¡UAAHHH! –pensé y quise gritar– ¿Qué... he hecho? Ha sonado como si rompiera un jarrón y derramara agua... No, es que es eso lo que he hecho.
  • Ahhhh... Agua... agua... zzzzzzzzzzzz. –oí mascullar a mi padre.
Mi madre se revolcó en sueños pero siguió frita. Pensé, menudo sueño más profundo tienen estos dos. Había hecho mucho ruido y roto un jarrón pero seguían dormidos.
Avancé todo lo sigilosamente que pude haciendo muchísimo ruido. De repente tuve una horrible sensación. Tenía que... ¡¡estornudar!! ¡NO! ¡AHORA NO! Pensaba desesperada. Pero no podía evitarlo. Cada vez se me cerraban más los ojos cada vez me picaba más la nariz y...
  • ¡Achúuuuuuus!
  • ¡EH! –gritó mi padre, furioso.– ¡QUIÉN ANDA AHÍ!
Tuve pánico. No podía ser... ¿Me habían descubierto?
  • ¿Qué pasa contigo, Jose Luis? –dijo mi madre adormilada.
  • He oído una tos. No estamos solos, Celeste...
  • ¿Y por eso gritas así? Habré sido yo... O tú y te has despertado a ti mismo. Duérmete otra vez y calla.
Se volvieron a dormir. Jamás quise tanto a mi madre en mi vida. Esperé algo así como una hora y volví con mi operación. Ya estaba casi cerca de la puerta. La toqué, metí la llave, y se abrió. Me metí en una gran habitación, que era... el paraíso de las armas de mi padre, sin duda.
  • ¡Cielos...! ¡Lo que hay aquí! –me dije para mí misma.– Toda una pared con escopetas de todo tipo... ¡Y aquí hay balas! ¡Un montón de balas! Y mira, ¡hasta hay dianas para practicar el tiro!
Me sentía eufórica. A lo mejor después de todo sí que me parezco en algo a mi padre.
Seguí inspeccionando y descubrí un arma eléctrica de esas pequeñitas de mano. Un electrocutante o aturdidor eléctrico como los llamo yo. Sería muy útil. Me la guardé en el bolsillo del vestido. También cogí una pistola pequeña pero práctica y una buena munición de balas.
  • Con esto nadie me volverá a toser. Electrocutantes, machetes, cuchillos, pistolas... Parezco una terrorista.
Entonces la vi.
VI A LA BOMBA.

La reconocí al instante. Era la bomba ZZBOOM303. No era enorme, ni devastadora, pero servía para defenderse en ocasiones desesperadas. Con solo tirarla al suelo violentamente soltando una anillita, se montaría una buena. La miré con deseo y la cogí. Solo había una.
  • Lo siento papá, pero creo que me la llevo. Probablemente sea tu más preciado tesoro, pero a mí... eso me da igual. Haberme tratado mejor en el pasado.
Más satisfecha no podía estar. Salí del sótano y llegué a la puerta de casa. Con todo mi equipaje, salí fuera, a la calle. Me encontraba fuera. ¡Fuera de mi casa!
  • Este es mi momento. Ahora debo huir. Jamás me volveréis a ver, papás...
Más sola que la una, empecé a caminar por la desierta calle de Kensterney. Para irme de allí... de ese asqueroso pueblo...
Y no volver jamás.

 

TO BE CONTINUED...

Quizás suba otro capítulo la semana que viene, ya que no lo tengo escrito y no tengo mucho tiempo, dado que el lunes 8 me voy de vacaciones a Cantabria... Durante ese tiempo que esté allí no sé si podré hacer nuevas entradas... En fin. Subiré la otra historia y más que tenga por ahí.

miércoles, 26 de junio de 2013

COMO UNOS NIÑOS PUEDEN DOMINAR EL MUNDO

CÓMO UNOS NIÑOS PUEDEN CONQUISTAR EL MUNDO

Buenas, me llamo Natalia, y os contaré mi diabólico plan para dominar el mundo. Anda, leedlo, que me ha costado un riñón hacerlo.



Vivimos en un mundo lleno de injusticias. Los mayores oprimen a los niños, ordenándoles ducharse y recoger su cuarto. No les dejan hacer lo que quieren, los niños estamos oprimidos, no somos libres. ¿No te arde el alma al pensar cómo unos padres no dejan a su hijo quedar con sus amigos a las tres de la mañana? ¿No te duele el corazón al pensar en que hay padres que no dejan ver la tele a sus hijos?¡Y los padres que obligan a comerse el brocoli! Conozco a padres malvados que no dejan que los amigos de su hijo se queden a dormir, ¡qué horror! Y no digamos de esos tiránicos padres que obligan a estudiar seis horas diarias a sus hijos, o los explotan, obligándolos a entrenar siete horas al día, como las bailarinas de gimnasia rítmica. Lo peor de todo son los castigos. ¿Se creen esos tontos que por ser mayores tienen derecho a castigarnos? ¡Valiente estupidez! Todas estas injusticias no pueden permitirse. Hombre, es que no hay derecho. Esto se acabará para siempre. Muajajajajajaja >:D ¡Ahora les toca a los niños vengarse!
                                        



EL PLAN DE NATALIA



¡Hay que ponerse de acuerdo! Todos los niños del mundo que se pongan de acuerdo en hacer EL PLAN. Aunque siempre habrá esos estúpidos niños que son unos aguafiestas, casi tanto como los adultos, y son unos chivatos. Nuestro plan, en un principio, es secreto, así que tenemos que fichar a estos horrorosos niños. Yo conozco a unos... Y no diré nombres... Digamos que los individuos se llaman Darren Lewis, Alison Lawrence y Amy Peterson. ¡No le contéis el secreto! No queremos que vayan al profesor y digan:

  • ¡Profe! Tenemos un plan secreto para dominar el mundo!
    .

NO queremos que esta situación ocurra.

Cuando los niños os pongáis de acuerdo, (menos Amy, Alison y Darren, claro) lo primero que se debe hacer es hacer un banco. A las afueras de vuestro pueblo o ciudad, buscad un lugar secreto donde nadie se le ocurra mirar donde guardar el dinero que vayáis a ganar. Para irse de casa, decid que salís a jugar al parque o a la calle, no pondrán pegas y nadie sospechará.

Lo segundo que debéis hacer es recaudar dinero. ¡Hombre, sin dinero, no se puede conquistar el mundo! Si no, los ejércitos nos panearán en lo que dura un abrir y cerrar de ojos. Para ganar dinero:

Todos los que tengan hucha, la donan al banco. Que no cunda el pánico, ganaréis mucho dinero después. Entre todos los niños de un pueblo o ciudad se puede sacar una suma importante, y no te digo de todo el mundo, porque este plan es a escala mundial. Los niños de Alemania se enterarán por los niños ingleses, a los que llemaréis por teléfono con un diccionario a mano. Esto se notará en las facturas del teléfono, pero, ¡no seréis vosotros quien las pague! Los niños ingleses llamarán a TODOS sus amigos que no sean soplones, y así todos los niños ingleses se enterarán. Y lo mismo haremos con los alemanes, suecos, holandeses, rusos...



Bueno, hay que tener en cuenta que con una hucha de 300 € solo se compran 4 balas y no una pistola, pero con 7 huchas de 300 € sí. Por ejemplo, ciudades como Madrid, donde hay 500.000 niños, se conseguirá muchííííísimo dinero de todas las huchas. Esos tendrán pistolas y balas. Donde solo haya siete niños, tendrán que pedir prestadas pistolas de otras partes del país. ¿Dónde comprar las armas? ¡Muy fácil, a los mafiosos!



Ya tenéis armas. Pues bien, con esas pistolas no vamos a conquistar el mundo. Tenemos que pasar a la acción. Para eso, tenemos que construir una Gran Casa. En los pueblos, basta con costruir una Gran Casa y ya está, pero en Guadalajara, Madrid o Barcelona... Tenéis que agruparos por clanes. El Clan del Colegio Agustiniano, El Clan del Colegio Pureza de María, El Clan del Colegio de los Olmos, El Clan del Colegio Churripiruli Guarripei... Así podréis estar con vuestros amigos y la gente que conocéis.

¿Para qué porras sirve una Gran Casa?

Pues allí guardaréis las armas, y, en un momento determinado, os iréis a vivir allí. Y tendréis a vuestros reheenes prisioneros en vustras Grandes Casas, aunque todavía no hemos llegado a esa parte.

¿Cómo construirla?



Muy fácil. Seguro que tenéis alrededor de donde viváis un sitio con árboles. Si sois de ciudad, llegar al bosque más cercano os será tarea difícil. Así que tendréis que pedir prestada la madera que consigan los niños de los pueblos. O si no, levantaos por la noche y talad árboles del parque. Los troncos los esconderéis a las afueras, o donde creáis conveniente cosntruir una Gran Casa. Muchos de vosotros os habréis preguntado, ¿y con qué talamos los árboles? Pues con el dinero de vuestras huchas, que es mucho, comprad hachas a los mafiosos. Porque es un poco sospechoso que de repente un millón de niños se pongan a comprar hachas todos a la vez. Y con eso taláis los árboles. Por cierto, también tenéis que comprar martillos, clavos y otras cosas para constuir una Gran Casa. Quitas los palos de las hachas y con la hoja, podéis tener cuchillas ninja. Los palitos servirán para las Grandes Casas, como picaportes, o donde se necesiten palos más pequeños. Y echaréis una buena mano de cinta adhesiva para que todo eso se sostenga. Todas esas cosas, los palos, los clavos, los martillos y la cinta adhesiva os la darán los mafiosos.








Y estamos en la fase de CONSTRUIR la Gran Casa. Donde solo hay siete niños, construís una mierda choza para siete justo, y con eso os vale. Sin embargo, ¿dónde construir las Grandes Casas para todos los clanes de todas las grandes ciudades? Ese sí que es un dilema, y lo demás son chupinadillas. Aunque aquí estoy yo para solucionaros vuestras dudas.

Comprad walkie-talkies (a los mafiosos). Cuando decidáis, llamad a todos vuestros conocidos del clan por walkie-talkie y decidles.

  • ¡Salimos a decidir dónde construimos la Gran Casa en uno... dos.. tres! ¡Ya!





Y a la vez, salís cada clan a decidir el sitio. Debe ser alejado de la ciudad, secreto y solitario, de poco frecuentes visitas de curiosos. Luego, cuando lo hayáis pensado, reuniros todos los clanes en algún lugar de la ciudad y elegid a un portavoz que exponga ante todos los clanes cuál es el sitio que propone para la Gran Casa. Votad, y decidid cuál.

Una vez constuidas las Grandes Casas, ¡nos lanzamos a conseguir dinero, que con tanta compra a los mafiosos se nos ha acabado la pasta!

¿Cómo volver a conseguir dinero?

Es crucial enterarse de dónde vive los ancianos. Llamad con vuestros flamantes walkie-talkies a vuestros conocidos o a quien queráis e informad dónde viven vuestros abuelos o personas mayores de vuestra familia. En los pueblos MUY pequeños, se sabe dónde vive la gente, así que ese no es problema. Una vez enterados de dónde vive la gente mayor, cada clan se llama por walkie-talkie y da la orden de salida:

  • ¡Salimos YA!

Y es que si todavía no os habéis enterado de lo que quiero decir, estáis fritos. Mi plan es...

¡SECUESTRAR A LOS VIEJOS!

Los viejales no pueden hacer nada contra unos niños fuertes y sanos. Así pues, entrad en sus casas, tapadles la boca, y llevadles derechitos a vuestra Gran Casa. Los mantendréis allí vivos, para luego pedir rescates por ellos. ¡Puedes exigir 20.000 €! Es un negocio verdaderamente suculento. Pero, ¡por favor, no secuestréis a vuestra propia abuela! ¿Os imaginaos los noticiarios?

THE NEWS

¡Secuestro de la abuela en la casa de la abuela! ¡La abuela no puede salir de casa! ¿Quién será el responsable de tal fechoría?

Además de que si hacéis eso os descubrirán enseguida, es una subnormalidad. Para que todo fluya bien, tenéis que llamar a vuestros amigos y decidles dónde vive vuestra abuela y que vayan a secuestrarla. Así pues, recibiréis información de dónde viven las abuelas de otras personas.

Informad a vuestros colegas ingleses:

  • Rebelion! Secuestreision viejeisions! Cogeision paleisioins de hacheision!

Así harán lo mismo, y todos los niños del mundo.



Y no acaba ahí la cosa. Primero caen los viejos... ¡¡y luego sus perritos!! Secuestrar un perrito caniche es mucho más fácil que secuestrar una anciana. Así pues, hacedlo. Estoy seguro que una abuelita sería capaz de pagar fortunas por su adorado perrito. Y además no es un delito grave.



Típico perro con kikis de abuela Otro típico perro de abuelita Perrito con kikis y “repeinao”



Con ese dineral que hayáis ganado, compráis armas mejores. Bazocas, pistolas láser, tanques a los mafiosos. Y, es crucial que también compréis caballos para luego... Todo eso se guardará en vuestras Grandes Casas.



Y PASAMOS A LA FASE 2: LA DESTRUCCIÓN

Vuestro plan va a dejar de ser secreto pronto. Con vuestros súper cools walkie-talkies, os ponéis de acuerdo cada clan, (es importante que cada clan se ponga de acuerdo, no todos a la vez, ya que cada clan es de un colegio diferente) y a la hora que hayáis acordado...




¡¡TOCA LA REBELIÓN!!



Cada clan que salga disparado a por su colegio, armado de bazocas, pistolas láser y tanques. Ya tenéis un ejército, y no pueden faltar los caballos, a los que previamente habréis comprado a los mafiosos. Los niños que sabían montar a caballo serán los que los monten. Ahora, ¡entrad en el colegio gritando como indios posesos!

  • ¡Niños, un poco de orden! –Gritará la confundida profesora.– ¡Luisito! ¿Qué hace ese caballo ahí? ¡Lo va a dejar todo lleno de caca! ¡Iiiiiihhhh!



Pero los niños no le harán ningún caso. Los caballos, con sus potentes patas, destrozarán las taquillas a coces, y las clases saltando y brincando por ahí. Saltaran en los pupitres y las mesas. Y galopando a toda velocidad, lo pondrán todo patas arriba. Se montará un guirigay interesante entre los tanques, los caballos y los bazocas. Los bazocas destrozarán las pizarras y todo lo que pillen. ¡Cuidado no le déis al niño de delante! Y los tanques... Jejeje. Eso será lo más divertido. ¡Embestirán las paredes y las destrozarán! ¡Las partirán en pedazos y se derrumbarán! ¡Pero al tanque no le pasará nada pues para eso está preparado! ¡Muajajajajajaja! >:D Su función principal, además de la de disparar, es destrozar paredes. Tirad los libros por las ventanas mientras gritáis:

  • ¡Rebelión! ¡Rebelión! ¡No necesitamos más educación! ¡No necesitamos más control mental! ¡No más oscuro sarcasmo en la clase! ¡Eh, profes! ¡Dejad a los niños en paz!

Como la canción, sí.

Tirad los destrozadísimos pupitres o lo que sea que quede de ellos por la ventana. Todo estará destrozado. ¡Salid afuera! Y desde ahí, disparad con los tanques, ametralladoras, destrozando los cristales y todo lo que quede en pie, hasta que... el colegio se derrumbe y de él solo quede unos trozos de pared. Los profesores, habrán huido hace un rato, menos la confundida profesora:

  • ¡Niños, no arméis tanto ruido! ¡Luisito, me he encontrado una caca! ¡Castigados!

Pero sus palabras no impactarán en nuestras mentes. Los niños nos reiremos de ella con sarcasmo.



  • ¡Muajajajajaja! ¡Uaaajajajaja! >:D

Luego, vendrán los padres y os dirán:

  • ¡Niños, entrad en razón!
  • ¡No os hacemos caso! ¡No haremos caso a esos que tanto nos han castigado y oprimido! ¡Rebelión! ¡La rebelión! ¡Niños, revelaos!



E iremos directos a nuestras Grandes Casas y celebraremos una gran fiesta, sí, porque ya nunca ningún niño se tendrá que levantar a las siete, a no ser que lo desee con toda su alma. Entonces, llamad a los ingleses:

  • Rebelion! Ataqueision colegeions! Destroceision! Fiesteision! Bazoqueision and caballeisions caqueision!

Y ellos harán una rebelión. Luego la harán los alemanes... Luego los holandeses, rusos, suecos, polacos, indonesios, y así todos. Pero no hemos acabado aún. Solo nos hemos librado del colegio.



A partir de eso, tenéis que estar alerta. Seguro que vienen los psicólogos infantiles y los hippies a intentaros inculcar la paz. ¡Cómo odio a esos psicólogos! Se creen que saben mucho sobre niños, y piensan que somos idiotas. ¡Pues eso se acaba!

  • ¡Idos de aquí! ¡Tenemos un tanque, y como no os marchéis ya, os dispararemos!

Ohhh, ya me estoy imaginando a todos los niños gritando esas palabras, y es muy placentero...



Cuando se hayan dado cuenta de que no vais a entrar en razón, vendrá la poli. ¡Pero vosotros estáis armados de tanques y bazocas! Ellos no se esperan que estéis armados así. Ellos solo tienen perros, porras y cuatro pistolitas.

  • ¡Marchaos! ¡No avancéis ni un solo paso más u os llenaremos de plomo! –Diremos.

Así que no les quedará otra que rendirse, y les secuestraremos. Pediremos rescates supersónicos, y compraremos a los mafiosos muchísimas armas increíbles. Pero no devolveremos a la policía. Nos la quedaremos bien escondidita, ¡la policía nos causará muchos problemas! Como España se ha quedado sin poli, vendrán los ejércitos. Pero no nos pueden hacer daño... Somos niños, y por el simple hecho de serlo, ya no nos pueden disparar. Según una ley estúpida y falsa, (pero en este caso nos es útil y nos aprovechamos de ella) dice que los niños no son responsables de sus actos, y por tanto, no distinguen el bien del mal. Los ejércitos nos meterán miedo, pero... ¡Nosotros tendremos más armas que ellos! Tendrán que rendirse. Si nos disparan, cometerán un delito, y tendrán que ir a la cárcel. Una vez rendidos, pediremos rescates ultrasónicos. Pero nos los quedaremos, ¡vaya que sí! Lo único que garantizamos es que no los mataremos. Tenemos más dinero, y compramos muchísimas armas más. Tenemos tantas, que los mafiosos no dan a basto y nosotros no sabemos qué hacer con ellas. Así pues, disparando al suelo, hacemos grandes boquetes y túnueles subterráneos SECRETOS donde guardamos nuestras armas. Y ahora, como tenemos dinero de sobra, compraremos lo mejor... ¡Una bomba nuclear! No la tendremos que utilizar, pero con ella, amenazaremos y no tendrán otra que rendirse, si es que los ejércitos nos vuelven a atacar. Claro, la primera vez que nos atacaron no estaban ahí todo el ejército del país.



Ahora, España se ha quedado sin ejército. Los niños tenemos armas, tanques y armamento nuclear. Pasamos a la 3º fase... ¡Construir Cochinolandia! ¿Que qué es eso? Bueno, pues muy fácil. A ver, ¿qué son los adultos? ¡Unos cochinos, muy bien! Pues cuando conquistemos todo, mandaremos a los adultos a Cochinolandia. Vamos a ver cómo construirla.

Así son los adultos, cochinillos.

Seguramente os queden hachas. Pues quitad el palito del hacha, y utilizad las hojas como cuchillos NINJA. Con los palitos, construís mierda chozas y lo pegáis todo con cinta adhesiva. O si no amontonáis unas cuantas piedras, así.

Quedará una mierda choza de pena. Como hay millones de adultos y no caben en una choza mierdera, tenéis que pedir dinero a los gobiernos, y mandarles construir chozas mierdosas a gran escala. Cochinolandia son varias provincias. Cada ciudad o pueblo tendrá al lado una provincia de Cochinolandia. Todos los adultos se irán a vivir allí, y los ejércitos y los gobiernos también. Pero hay que invadir el mundo, primero. Los niños se meterán por las calles con sus caballos, tanques, bazocas y armas, y la gente corriente, como no tendrá armas, no tendrá otra que rendirse y someterse a la nueva autoridad. ¡Los niños! Luego mandaremos a esos adultos a Cochinolandia. ¡Y los niños se quedarán en las ciudades y los pueblos solo ellos! ¡Sin adultos! ¡Libertad! ¡Hemos triunfado! ¡La rebelión ha sido vistoriosa! ¡Y los adultos nos mandarán comida desde Cochinolandia, donde cultivarán todo! ¡Viviremos felices, sin limitaciones! ¡Sin brocoli! Acostándonos a la hora que queramos, sin tener que levantarse a ir al colegio todos los días, sin tener que seguir unas normas de educación, sin tener que hacer obligados unos aburridos deberes, sin tener que meterse en la cabeza conocimientos inútiles como las ecuaciones o esas cosas. Ahora, los niños jugaremos todo el día, y los adolescentes, que también estaban oprimidos, saldrán continuamente y estarán siempre de juerga. Todos seremos felices y libres, sentiremos felicidad y libertad a raudales. Seremos una anarquía, cada uno se ocupará de lo suyo, porque si algo queremos conseguir con la rebelión, es la LIBERTAD. Y si no tenemos jefes, ni leyes ni normas, seremos los más libres del mundo. Nunca jamás habrá opresión sobre la tierra. Los adultos han mandado sobre el mundo durante millones de años, ahora le toca a los niños mandar.

¡LIBERTAD, NIÑOS, LO HEMOS CONSEGUIDO! ¡NUNCA NOS VOLVERÁN A DECIR LO QUE TENEMOS QUE HACER JAMÁS! Diremos.



Los mafiosos, que tanto nos han ayudado, vivirán con nosotros.



Y... ¿qué pasó con Darren Lewis, con Alison Lawrence y con Amy Peterson? (Si no sabéis quiénes son leed la primera página otra vez) Bueno, ellos son niños, como nosotros. Se les darán dos opciones:

A: Te quedas con nosotros, viviendo con libertad.

B: A Cochinolandia de cabeza.

Estoy segura de que Darren Lewis y Amy Peterson elegirían la B porque son rematadamente pelotas. Aunque quizás Alison Lawrence se decante por la primera, quién sabe.



¡Pero no lo sabremos si nunca iniciáis EL PLAN! Ahora mismo, poneos de acuerdo. ¡Organizaos! ¡Ya sabéis lo que tenéis que hacer! ¡Hacedlo! ¡Nada os pasará! Nada puede salir mal en un plan tan perfecto como este. Será divertido, y la mayor aventura de vuestras vidas.